Juguetes

La Oca. ¿Más que un juego?

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Grabado de Patricia R. Muñoz

    Sin embargo es posible que esa absoluta simpleza sea sólo aparente. Desde hace unos años, aparecen estudios más o menos serios con teorías de carácter misterioso o esotérico, aunque preferiríamos usar el término “antropológico”. Evidentemente, nuestra intención es sólo avisar de la existencia de estas corrientes, sin entrar a valorarlas; a algunos lectores con curiosidad les interesará saber que existen y extraer sus propias conclusiones. En todo caso, se trata de un apunte para adultos, no para los niños a los que de momento les basta con jugar.

   Por citar algunas generalidades sobre Disco de Phaistosestas teorías, digamos que suelen asociar el recorrido de las fichas con un camino iniciático, de perfeccionamiento espiritual, en el que las ocas nos acompañan ayudándonos a superar diversas dificultades (el laberinto, la posada, el pozo… incluso el puente, que en los tableros antiguos sólo aparecía una vez en la casilla 6, y no repetido en la 12 para saltar “de puente a puente”). La misma casilla de la muerte (la 58) no implica la eliminación del jugador, sino la vuelta a empezar como forma de repetir un adiestramiento; de hecho existen casillas más allá de la 58, queriendo significar que la finalidad es alcanzar un estado que sobrepasa al de la vida física.

  ocasEl tablero se asemejaría a los “mandalas” de las diversas tradiciones místicas, es decir imágenes abstractas, geométricas, axiales, etc., cuyo diseño atrapa nuestra concentración. Las casillas se rigen –siempre según estas teorías- por reglas numerológicas cargadas de simbolismos; destacamos las de las ocas, catorce en total pero que forman dos series de siete que se suceden “en cremallera”, como una doble espiral o doble serpiente, empezando una en la casilla 5 y otra en la 9, y con saltos de nueve casillas entre cada una de las de la misma serie. Hay algo simbólico en todos ateneaestos números, el 5 como emblema pitagórico de la perfección humana, y el 9 de la celestial (como cubo de 3, divino por excelencia). El total de casillas es de 63 pero dando paso a un espacio final que sería el 64, número esencial en diversas sabidurías (p.ej, en el I Ching oriental, en el ajedrez…). Y muchas más cosas.

  Sin entrar –como decíamos- en admitir todo esto, podemos dar algunas pistas que muchos antropólogos no descartan. Por un lado, además de encontrar precedentes en diversas obras antiguas como el Disco de Phaistos, se ha identificado el camino de las ocas como un camino equivalente al de Santiago y al del ocultismo medieval. Señalemos que los pájaros han sido siempre mama ocasímbolo de sabiduría. La diosa Atenea aparece representada junto a una lechuza (visible en la moneda griega de Euro) y Odín junto a dos cuervos que le informan. Del Rey Salomón –sabio por excelencia- se dice que conocía el lenguaje de los pájaros. Los pájaros, como animales que migran, conocen realidades diversas y a eso podía asociarse un supuesto conocimiento.

  Las ocas o gansos -son lo mismo- entran en este grupo. Las tenían los sacerdotes de Roma como ave sagrada en el Capitolio; también son conocidos los “Cuentos de Mamá Oca”, la cual más que madre es realmente una abuela (“Old mother”, se la llama) informadora de historias. Recordemos que las ocas pertenecen a la familia de los «ansares, ánades», que santa anasegún algunos compartirían raíz con el nombre «Ana», que es la abuela por excelencia (madre de María y abuela de Jesús). En el cuadro “La virgen y el Niño con Santa Ana”, de Leonardo da Vinci, aparece muy evidente una silueta azul de ave volcada en las telas, que Freud analizó. No sabemos qué hay de cierto en esto, aunque cuentan que de la Florencia davinciana salieron diversos tableros del Juego de la Oca con destino a algunas cortes europeas, entre ellas la de Felipe II… ¿Casualidades?